Hiperactividad en clase

La hiperactividad en escolares es un problema cada vez más común y para el que los docentes y personal educativo deben estar preparados. Un niño o niña hiperactivo es aquel que permanece inquieto, maneja una extrema actividad física y presenta déficit de atención.

Los primeros signos y síntomas de este trastorno se presentan alrededor de los dos o tres años, siendo más frecuente en los varones. De no ser manejado correctamente por el personal docente y las familias, estos niños empiezan a mostrar dificultades en el aprendizaje, lo que conduce a la frustración y posiblemente a una deserción escolar en la adolescencia. Además de los problemas asociados con la hiperactividad, estos niños pueden presentar diversas alteraciones psiquiátricas, como ansiedad, miedos, depresión, baja autoestima, entre otros.

niño en clase

Cómo reconocer los síntomas

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad – como se le conoce actualmente- presenta diversos síntomas de los cuales al menos seis deben estar presentes en el niño para que se pueda hacer un diagnóstico acertado.

1. Síntomas de desatención:

No presta atención a los detalles, tiene errores por descuido y el trabajo escolar suele ser sucio y desordenado.
Tiene dificultades para mantener la atención, incluso en los juegos.
A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente, parece tener la mente en otro lugar o como si no oyera.
No finaliza tareas escolares, pasa de una actividad a otra sin terminar la anterior. No sigue instrucciones ni órdenes.
Dificultad para organizar tareas y actividades.
Evita situaciones que exigen una dedicación personal y concentración (por ejemplo, tareas de papel y lápiz).
A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (por ejemplo, ejercicios escolares, juguetes, lápices, libros, etc.) y suelen tratarlos sin cuidado.
Se distraen con facilidad ante estímulos irrelevantes, pueden dejar las tareas que están haciendo para atender ruidos o hechos triviales que son ignorados por los demás (una conversación lejana, el ruido de un coche).
Son olvidadizos en sus tareas cotidianas (olvidan la lonchera, los deberes, la hora del partido, etc.)

2. Síntomas de hiperactividad

Suele mover en exceso manos y pies y se retuerce en su asiento.
A menudo abandona su asiento en clase o no es capaz de estar sentado cuando debe.
Corre o salta en situaciones en las que resulta inadecuado hacerlo.
Experimenta dificultades para jugar tranquilamente o dedicarse a actividades de ocio.
Parece estar siempre en marcha, como si tuviera un «motor».
A menudo, habla excesivamente.
Da respuestas precipitadas, antes de que las preguntas se acaben de formular.
Puede tener dificultades para aguardar su turno en cualquier situación.
También suele entrometerse o entorpecer los asuntos de los demás, tocan cosas que no deben.

3. Síntomas de dificultades de aprendizaje

Variabilidad. Son niños que tienen amplias variaciones en sus respuestas, son los típicos niños de los que se dice «puede hacerlo porque ayer realizó perfectamente esa tarea, pero hoy es un desastre».
Retraso psicomotor, que varía desde la simple torpeza motriz hasta «dispraxias» importantes, es decir, problemas en las nociones de su esquema corporal, del tiempo y del espacio. Dificultades que se agudizan cuando tiene que realizar algo con ritmo.
Trastorno del lenguaje de tipo expresivo, con vocabulario limitado y dificultades a la hora de expresarse. Problemas en el área de lectura. Dislexia.
Dificultades en la grafía, en la escritura: disgrafía y disortografía, porque existe una deficiente coordinación entre lo que ve y el movimiento manual, es decir, suelen presentar incordinación visomotriz. Su escritura es torpe, con tachones, desordenada, su ortografía con múltiples faltas y confusiones.

4. Síntomas personales

Emotividad muy variable, cambian frecuentemente de humor, pueden pasar de la risa al llanto con cierta facilidad. Son explosivos, de rabietas constantes.
Acentuados sentimientos de frustración, baja tolerancia ante los problemas. Insiste una y otra vez en que se realicen sus peticiones.
Problemas de relación con los compañeros. Desadaptación social.
Problemas de ansiedad, agresividad, oposición, disconformidad.
Algunos de ellos presentan enuresis (pis nocturno).
Algunas estadísticas aseguran que cinco de cada cien niños presentan este trastorno; sin embargo, estas cifras podrían ser más altas, pues muchos de los casos no llegan a ser diagnosticados y a quienes lo padecen se les clasifica como maleducados, torpes, consentidos o simplemente «cansones». Estos niños necesitan un tratamiento especial multidisciplinar, que requiere de la atención de los padres de familia, psicólogo, psiquiatra, neurólogo y, por supuesto, los docentes.

Pautas escolares para un niño con trastorno por déficit de atención con hiperactividad

profesor con niño

El profesor deberá:

-Ser comprensivo, asimilar el trastorno del niño e informarse sobre él.

-Sentarle en el lugar adecuado, lejos de estímulos, enfrente de él, entre niños tranquilos.

-Darle órdenes simples y breves.

-Establecer contacto visual con el niño.

Darle encargos una vez que haya realizado el anterior, no dejar que deje las cosas a medio hacer.

-No exigirle todo a la vez, se debe desmenuzar la conducta a modificar en pequeños pasos y reforzar cada uno de ellos: si comienza por acabar las tareas, se le felicita para conseguirlo, luego que lo intente con buena letra y se valorará, más tarde que el contenido sea también correcto.

-Alternar el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco.

-Enseñarle y obligarle a mantener el orden en su mesa.

-Hacer concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle cuando se está equivocando por un descuido, o facilitarles un examen oral de vez en cuando para que descanse de la escritura, etc.

-Darle ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta, por pequeño que sea.

-Premiar las conductas positivas es imprescindible, haber atendido, levantar la mano en clase, intentar buena letra o contestar sin equivocarse son conductas a reforzar en el niño hiperactivo, dicho refuerzo puede ser con privilegios de clase ( borrar la pizarra, repartir el material, hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público: comentarios positivos en alto, o en privado a otro profesor para que lo oiga el niño, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un trabajo en el corcho, etc.

-Evitar humillarle o contestarle en los mismos términos. Evitar insistir siempre, sobre todo lo que hace mal.

-Tener entrevistas frecuentes con los padres para seguir su evolución.

Vía@ElEducador

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