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¿Perjudican los videojuegos el sueño de los niños?

 
21/10/2013

Los videojuegos estimulan el desarrollo de los niños e incluso pueden ser educativos si se utilizan con responsabilidad.

El uso responsable de este tipo de dispositivos no tendría por qué significar un problema en el sueño de nuestros hijos, pero somos los padres los que tenemos que marcar las reglas de juego.

Te explicamos por qué los videojuegos pueden perjudicar el sueño, qué tipos son los más dañinos y a qué horas pueden tus hijos disfrutar de ellos.

¿Cuánto tiempo pueden jugar para no sufrir problemas de sueño?

La recomendación de las doctoras mexicanas es que los videojuegos nos se utilicen más de 30 minutos seguidos, ya que al estimular la actividad cerebral pueden generar trastornos del sueño.

Además, los niños, en especial los más pequeños, no deberían jugar a la consola desde dos horas antes de la que normalmente se van a la cama.

En total, el tiempo diario dedicado a los videojuegos no debería superar la hora en los niños menores de cinco años y las dos horas en niños de seis años en adelante.

¿Qué tipo de videojuegos perjudican el sueño?

El gran problema de los padres son los videojuegos violentos, algo que debemos controlar desde el principio. Los niños pequeños no deberían tener acceso a este tipo de juegos y asegurarse de ello es responsabilidad de los padres.

Los videojuegos violentos repercuten en el sueño de los más pequeños porque requieren una mayor concentración y descarga de adrenalina. Además, pueden provocar pesadillas, en especial los que mezclan la violencia con un argumento de terror.

También debemos tener cuidado con los videojuegos que requieren mayor esfuerzo. En concreto, aquellos en los que el niño forma parte del juego. Es el caso de los juegos musicales o de baile. Si bien sí pueden ser muy beneficiosos a cualquier otra hora del día, provocan un exceso de agitación que impide al niño conciliar el sueño con facilidad si permitimos que disfruten de ellos justo antes de irse a la cama.

niños jugando

 

Un poco de vigilancia no viene mal

El sentido común nos dice que, sobre todo en los niños pequeños, debemos estar alerta y vigilar qué tipo de videojuegos consumen y a qué hora lo hacen para que puedan después conciliar el sueño sin problemas. Lo más aconsejable es que juegues con ellos o estés a su lado. Así no habrá ningún tipo de problema.

Vigila también lo que hacen después de haberse ido a la cama. Echa un vistazo para ver si están ya dormidos, porque muchas veces pueden llegar a pasarse varias horas jugando con móviles o consolas portátiles y por las mañanas no hay quien les levante, con la consiguiente fatiga que supone para ellos al llegar al cole.

El efecto es menor en adolescentes

El efecto que este tipo de entretenimiento tiene en adolescentes es menor que en los niños a la hora de conciliar el sueño, según demuestra otro estudio de la Universidad Flinders en Australia. Según sus autores, aunque la mayoría de los adolescentes que habían jugado a la consola tardaban más en dormirse, la diferencia podía considerarse marginal, pues estamos hablando de pocos minutos.

Eso sí, los expertos australianos confirman la tesis de las doctoras mexicanas, añadiendo que en niños más pequeños el efecto es mayor, por lo que debemos prestar especial atención al uso que los peques de la casa hacen de la consola antes de irse a la cama.

Cuando nuestros hijos sean un poco más mayores, podremos ser más permisivos y dejar que jueguen incluso un rato después de cenar.

 

Vía@enfemenino.com

Beneficios de besos y abrazos en bebés y niños ¡Abrázame mamá!

 
28/06/2013

Abrazar, besar, y acariciar, son gestos que realizamos de forma natural y frecuente cuando tenemos un bebé entre los brazos. Gestos que por naturales y universales no dejan de ser sumamente importantes para la vida y desarrollo de nuestros hijos. Los beneficios de besos y abrazos que damos a nuestros bebés y niños perduran para siempre, por ello es importante no desperdiciar ni una sola ocasión en la que tengamos la oportunidad de mimarles un poco.
En este artículo apunto algunos de estos beneficios para que nunca dejemos de besar y abrazar a nuestros niños, tengan la edad que tengan.

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Los mimos y el placer que proporcionan los besos, abrazos y caricias forman parte de nuestro repertorio conductual y son esenciales durante los primeros meses de vida de nuestros bebés. Repertorio conductual, insisto, que ponemos en marcha con mayor frecuencia al convertirnos en padres y que forma parte de los cuidados básicos de nuestro pequeño.

Muy a pesar de algunas corrientes que algunas personas siguen y nos intentan convencer de lo contrario, besos, abrazos, caricias, mimos y nanas proporcionan en nuestros bebés muchos más beneficios a la larga que perjuicios. Me refiero a aquellas personas que intentan decirnos que no es bueno coger en brazos a los bebés, que si los abrazamos o besamos  en exceso acabarán por ser unos consentidos … algo que desde este punto de vista parece mal visto. Y matizo, mimar no es lo mismo que consentir.

Cuando digo mimar me refiero a abrazarles, besarles, decirles lo mucho que los queremos y cuán importantes son para nuestras vidas. No digo consentir, permitirles y darles todo cuanto quieran y deseen, no digo no poner límites a sus conductas y permitirles ser unos tiranos. Hablo de aportarles cariño y bienestar emocional en una etapa donde nuestros hijos son seres indefensos y dependientes del amor de sus padres.

No quiero abrir ningún debate a favor o en contra de nadie, pero lo cierto es que un bebé que experimenta la sensación de calidez, amor, bienestar y seguridad que proporcionan besos, abrazos y caricias será un bebé que creará un vínculo más fuerte y seguro con sus cuidadores habituales. Será un bebé que se convertirá en un adulto con mayor probabilidad de repetir estas conductas con sus hijos y por tanto en un ser capaz de mostrar sus sentimientos con total naturalidad.

Transmitir el calor de los abrazos y mimos es especialmente importante en sus primeros días, y por su puesto a lo largo de los primeros 5 años. Gestos que aportan grandes beneficios a nuestros pequeños. Les tranquilizan, les aporta seguridad y se sienten queridos. Estos son los beneficios más visibles, y son especialmente importantes durante los primeros meses de vida de nuestro bebé. Pero a parte, los beneficios de besos, caricias y mimos son otros que te detallo a continuación.

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Beneficios de los besos y abrazos en bebés y niños.

-Fomenta el vínculo afectivo entre padres e hijos.

-Ayuda a nuestros bebés a sentirse seguros entre nuestros brazos.

-Permite que nuestros pequeños se sientan felices, permitiendo un correcto desarrollo físico y emocional.

-Les tranquiliza y relaja en momentos de ansiedad o intranquilidad.

-Facilita que duerman mejor.

-Tienen un efecto calmante ante las pequeñas dolencias, cólicos, dolor bucal en el momento de la dentición, ante cualquier caída un beso les cura y calma, …

-Les libera del estrés del día a día, mejorando a la vez su sistema inmune.

-Inculcamos sentimientos positivos hacia las personas que tiene a su lado y fomenta el desarrollo de su inteligencia emocional.

-Un niño que desde pequeño está acostumbrado a que sus padres le expresen y demuestren afecto será un adulto que continuará con esta sana costumbre.

Abrazar y mimar a nuestros hijos desde que nacen es beneficioso tanto para ellos como para nosotros mismos, porqué de este modo expresamos libremente nuestros sentimientos sin necesidad de reprimir nuestros instinto maternal.

 

Vía@PaperBlog

Regresiones en niños de 3 a 5 años

 
25/06/2013

La regresiones infantiles,son normales y muy frecuentes. Es decir, es normal que nuestro hijo vuelva a mojar la cama, a hablar de un modo más infantil o a pedirnos un biberón o papillas.  Sin previo aviso un niño de entre 3 y 5 años puede volver a realizar algunas conductas de etapas anteriores que ya parecía haber superado.

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La regresiones, que parecen un paso hacia atrás en el crecimiento de nuestros hijos, son mucho más frecuentes de lo que podemos imaginar, ya que el desarrollo no es un proceso lineal y muchas veces nuestros hijos parecen volver a estados anteriores en busca de la seguridad perdida ante un cambio familiar, escolar o cualquier novedad.

En el desarrollo infantil estos retrocesos son muy normales. Es como si los niños buscasen en ellos las fuerzas que necesitan para seguir adelante. Su evolución normal no consiste en que unas conductas desaparezcan radicalmente de pronto para dejar paso a otras, sino que los comportamientos recién adquiridos coexisten durante un tiempo con los más primitivos, y es ocasiones estos vuelven a sustituir a aquellos por una temporada.

¿Cuando pueden aparecen las regresiones?

Normalmente estas vueltas atrás, volver a mojar la cama, chuparse el dedo, pedir biberón o papillas otra vez, suelen coincidir con algún cambio importante  en la vida de nuestro hijo como por ejemplo:

-Inicio del cole

-Nacimiento de un hermanito

-Vacaciones

-Cambio de domicilio

-Crisis familiar

-Muerte de algún familiar cercano

Ante estas circunstancias los niños reaccionan de forma defensiva buscando en comportamientos anteriores el apoyo y la seguridad que les proporcionan conductas conocidas. Pero no siempre tiene que ser así, hay ocasiones en las que no tiene porqué haber sucedido nada especial ni importante para que estos retrocesos en su evolución se produzcan, porqué se producen sencillamente para poder seguir avanzando.

¿Qué podemos hacer los padres cuando nuestro hijo hace una regresión?

-Debemos aceptar las regresiones infantiles, estos retrocesos, como parte del normal desarrollo de nuestros hijos, de igual modo que aceptamos su rápida evolución y progreso ya que forman parte de su aprendizaje y evolución.

-Es importante no enfadarse con nuestros pequeños, las regresiones son también pasajeras, fases en la que el niño busca un equilibrio perdido y las regañinas no le ayudan en absoluto.

-Evitar frases del estilo: «Ya eres mayorcito para estar haciendo estas tonterías» o «¿Es que vuelves a ser un bebé?»

-Una actitud comprensiva, tranquila y paciente es la mejor solución para ayudar a nuestros pequeños a superar estas regresiones, estos pasos atrás.

-Desdramatizar. Si nuestro hijo mayor quiere tomarse un biberón al igual que lo hace el pequeño, no hay nada de malo, se lo preparamos sin darle mayor importancia. Lo más normal y frecuente que puede suceder es que no le guste tomársela con la tetina del biberón.

-Pensar y reflexionar sobre nuestras conductas. ¿Somos nosotros quienes no permitimos que se haga mayor? ¿Alimentamos de algún modo estas regresiones porqué de algún modo nos entristece perder a nuestro bebé?. Un exceso de protección puede estar causando conductas regresivas en nuestros hijos, por lo que es importante también tener en cuenta el modo en el que nos relacionamos con ellos.

Debemos preocuparnos cuando …

-Si las regresiones duran demasiado tiempo. Tal y como hemos ido viendo, las regresiones suelen ser pasajeras, fases de corta duración en las que nuestro hijo vuelve a realizar conductas correspondientes a etapas anteriores. Si duran varios meses y se acompañan de otros cambios de conducta, como irritabilidad, agresividad, tristeza, … debemos estar alerta porqué podría tratarse de un trastorno más importante en la vida emocional de nuestro hijo que requiera tratamiento especializado.

También debemos descartar causas médicas, cuando por ejemplo tratamos de un descontrol de esfínteres continuado o problemas de sueño o de la conducta alimentaria. En este caso es importante también acudir al pediatra.

Via@PaperBlog